SELVA INVERNAL – DISEÑO CULINARIO

 

 

El despertar de las papilas en los ojos.

Desde niña, la artista Talin Kassar-Thomassian  se interesó por la pintura y sobre todo por la representación de la materia en las obras de arte. Además, por los orígenes armenios de su familia, recibió en herencia la pasión por los alimentos, como materia de transmisión de valores y sentidos.

El lazo natural entre pintura y materia alimentaria le fue revelado durante su niñez el día que se encontró en un mercado maravillada por las texturas y los matices de colores de un pimentón rojo expuesto al sol y que se preguntó cómo reproducirlo con la pintura.

Todo nació de este momento, el despertar de sus papilas en los ojos, la pasión por la investigación sobre las materias, los colores y los matices, y en particular la fascinación por la materia alimentaria, sus procesos de fabricación y por las técnicas de la pintura.

Este lazo entre la pintura y la materia alimentaria se volvió la esencia de su trabajo. Y después de sus estudios en la escuela de Bellas Artes, se inscribió en la escuela de Design culinario (ESAD) de Reims en Francia.

Su curiosidad por la materia alimentaria la llevó a transformarla, experimentarla y sacarla del propósito comestible. Es una necesidad de control y de perfección que la anima para entender de qué son hechas las cosas.

Se encontró con una biblioteca de materiales más que todo consumidos por la mirada y sublimado por la transparencia. ¿Encima de esta deconstrucción alimentaria y su propia mirada, cómo podía experimentar más allá?

Por sus investigaciones, es a la vez una artista plástica y una diseñadora porque busca siempre por el lado de la visión. La curiosidad es la herramienta que le permite una digestión razonada de todo lo que podemos captar por los sentidos: imágenes, publicidades, olores, colores, informaciones, letreros de productos en los supermercados, recuerdos, etc. Le permite dialogar con las cosas, el mundo, los otros y ella misma. Estos diferentes diálogos ritman y crean el intercambio. La curiosidad se vuelve una fuente importante y esencial de inspiración para la evolución de su pensamiento. Es como el instrumento del aprendizaje de su proyecto hedonista en cuanto al comer (devorar) por los ojos. Quiere ser consciente y entender todo lo que ingiere gracias a la selección que opera con la visión junto al despertar de sus papilas en los ojos.

El verdadero reto de su investigación es de sacar la materia alimentaria del ámbito del comestible – entonces desconstruirla y trabajarla como un material (al igual que la madera o la tela) – experimentando la materia, transformándola, modificándola, mezclándola con otros materiales, para reconstruir in fine un campo de creación sensible y comestible.

Para nutrir su reflexión readapta sus miradas y empieza un ensamblaje con los diferentes estados, texturas, sabores y colores. El dibujo le ayuda para crear una historia y un universo único para cada materia, gracias a su aspecto y su sabor.

Tomando volumen, las materias comestibles crean instalaciones que siguen los códigos de la escultura y de la pintura.

Su reto es de reinventar y experimentar una técnica de representación gustativa acorde con su visión.

Comparte su hedonismo para volverlo accesible a todos, proponiendo instalaciones comestibles que permiten leer y ver de otra manera todos los detalles que el ojo pueda ingerir (devorar). Es una forma de salir de una visión cotidiana sobre los alimentos y ampliar nuestra mirada sobre el mundo.

¿Cuando leemos-percibimos lo que miramos? ¿Cuándo no? ¿Cuál es la mejor posición para mirar algo de frente? ¿Cómo se puede leer lo que tenemos que ingerir?

 

El diseño culinario y su enseñanza

La alimentación es un reto mayor para el futuro y el diseñador se cuestiona sobre nuestras necesidades biológicas, culturales, sociales y ambientales.

Mañana, tener una conciencia más aguda sobre nuestras opciones alimentarias será esencial. Es así que el diseño aplicado al objeto alimentario, experimentado desde más de veinte años por los diseñadores, explora nuestros hábitos alimenticios dándoles un carácter utópico y onírico.

El diseño culinario interroga la materia alimentaria, analiza lo que ingerimos y nos concientiza sobre el hecho de alimentarse.

La enseñanza del diseño culinario permite cuestionar el material alimentario a través de múltiples enfoques históricos, antropológicos, geopolíticos o artísticos. Siendo un médium de expresión y comunicación dedicada al placer gustativo, es también un vector de vínculo social que permite la creación.

Los chefs hablan de productos, ella habla de materiales. Para ser diseñador, hay que conocer muy bien los materiales y sus técnicas de fabricación. Para crear sentido, el diseñador culinario podrá quizás utilizar una técnica reservada a otro campo de fabricación. Investiga en todas las etapas de la creación, desde la semilla hasta el resultado en el plato.

El cocinero se acerca al alimento estudiando su origen, su estructura, sus propiedades gustativas; el diseñador ve una materia viva que tiene textura, fragilidad y expresión. Diseñadores y cocineros se enriquecen mutualmente gracias a sus diferentes percepciones.

Talin Kassar-Thomassian colabora actualmente con chefs, campesinos, chocolateros, ceramistas y varios otros artesanos, compartiendo con ellos interrogaciones sobre el material alimentario, sus potenciales comestibles y las historias que le inspiran.

¡El poder narrativo del diseño culinario es amplio!

 

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